FRANCISCO MAZA; Instalación, pinturas y dibujos Instalación, pinturas y dibujos. Fernando Olvera Ortiz. 6 de julio de 2011 Se inauguraron, después de una larga remodelación, las salas José María Velasco y Rufino Tamayo del Museo Jardín Borda en la ciudad de Cuernavaca; con la exposición del maestro Francisco Maza. Para definir la propuesta plástica de Francisco Maza, realizada durante las últimas décadas y ahora exhibida en las salas principales del Borda, es necesario identificar la fuente de su energía creadora. Así comprobamos que su trabajo reposa en el análisis serio del concepto que, a su vez, genera el nacimiento de los temas y formas de su iconografía personal. Las salas José María Velazco y Rufino Tamayo se unen en esta exposición plástica del Maestro Francisco Maza, en el Museo Jardín Borda, de Cuernavaca. El serio estudio de la figura humana, así como el conocimiento claro de un mundo fino con ironía y sentido del humor, nos revela que nuestro autor es dueño de una libertad que le permite realizar a capricho cualquier idea, y que va a contracorriente de otros pintores cuyas obras están ortodoxamente sostenidas en composiciones geométricas que limitan su libertad, como la sección áurea, la araña armónica, etc. Con 27 años en el arte plástico. Se inició debido a un taller de pintura para adultos que tomó en el lugar que su hija también practicaba este arte; con residencia en Cuernavaca, su obra ha recorrido Europa y Estados Unidos. Plantas, bodegones, paisajes, autorretratos: Composiciones en las que el orden y la libertad se toman de la mano y se nutren de formas que van desde los elementos propios del comic hasta el interminable misterio de las cartas de los juegos de azar y que nos permiten pasar por un eterno canto a la feminidad que nos descubre cómo Francisco, de paso, pinta una serie de deportistas bañados por la magia de un art decó mexicano. Esto nos permite entrever el don de los verdaderos artistas. El portal que nos abre Francisco Maza es grande e incluye tres magníficas instalaciones: “Mona Lisa, con 36 leyendas –en fotografía-; “Homenaje a Víctor Vasarely” – con doce obeliscos de David Hichs, y la tercera, “Fisher King”, obras que nos remiten a la cita de Miguel de Unamuno: “La novedad está en los clásicos”. Lo anterior nos permite especular que una instalación “arquitectónica” pudiera ser la capilla Sixtina o las columnas del Partenón, así como el frutero de nuestra cocina, o la estación de bomberos de Cuernavaca, con los cascos, las mangueras, las hachas y los uniformes descifrando su propio entorno. Las instalaciones en cuestión nos demuestran que cumplen su función y se aposentan en el espacio de su propia carga estética y que tienen el eco de lo bello, así como de lo intangible, de lo que conmueve, cada una con su propio mensaje; y como en el Bolero de Ravel, Francisco nos las ofrece en un alarde de variaciones sobre sus propios temas que, lejos de agotarnos, nos alegran y nos provocan un sincero aplauso” (Alfredo Cardona Chacón; Catedrático La Esmeralda). Con una obra plástica que en propias palabras del maestro Maza “Los críticos lo han descrito como New Pop o Nuevo Barroco, pero puede ser contemporáneo”; su obra ha recorrido países como Alemania, Francia, Hungría, Estados Unidos y España, dando muestras de la universalidad de su obra, pues como él dice “Porque si nos encerramos en el Viva México, pues aquí nos quedamos”. La muestra plástica va del cubismo al realismo, tocando el variopinto arte que los une y a la vez los separa; es clara en su obra la representación cosmopolita de su pensamiento, jugando con símbolos e imágenes definidos que, trabajados por el maestro, nos muestran nuevas expresiones e ideas. Francisco Maza expone en su obra lo “normal” moldeado por su personal estilo, que en alteración creativa, presenta en imágenes por todos familiares, lo nuevo que existe en lo estipulado, en lo explotado. Francisco Maza en el Museo Jardín Borda.