Hay dos profecías que Marx que proclamó producto de indiscutibles leyes dialécticas de la Historia y que resultan inseparables de lo que se pudiera ...
Hay dos profecías que Marx que proclamó producto de indiscutibles leyes dialécticas de la Historia y que resultan inseparables de lo que se pudiera llamar la economía marxista: La ley de la bronce de la explotación y la ley de la acumulación del, capital, juntas predicen que en la medida que se acumule y concentre el capital los trabajadores verán reducido su ingreso hasta en nivel de mera subsistencia y de tal tensión surgirá el impulso revolucionario. Como no se han cumplido ninguna de las dos profecías y de hecho el ingreso real de los trabajadores no ha hecho más que crecer a largo plazo en todo el mundo (en proporción directa y no inversa a la mayor proporción de capital fijo por trabajador) con la única excepción de los países socialistas, la teoría de la dependencia y la introducción del tema imperial para dar una posible explicación al crecimiento del ingreso laboral falló miserablemente y quedó únicamente la novedosa teoría del ecologista y marxista británico Barry Commoner, quien atribuye al costo ambiental ahorrado al contaminar por las industrias el diferencial que explicaría el incumplimiento de la profecía; y profetiza a su vez, que la crisis ecológica final será el primer paso de la crIsis social con la que efectivamente se cumplirá la ley de bronce. Que las economías con mayor despilfarro, contaminación y daño ambiental del pasado siglo resulten ser las economías socialistas no deja de resultar muy útil indicio de la falsedad de las conclusiones de esa integración entre marxismo y neomaltusianismo que se vislumbra como la más probable tendencia dominante del socialismo del siglo XXI, entre otras cosas porque ya no prometería producir más que el capitalismo, sino producir mucho menos. Y la producción de pobreza masiva para casi todos ciertamente parece ser un objetivo al alcance de los socialistas, de acuerdo a la experiencia del pasado siglo.
Less
We keep track of your subscriptions through your Facebook account. No additional registration required.
Nothing will be posted to Facebook without your explicit permission.