Deja a Dios que vaya delante y detras de ti. Permitele que guie todos tus caminos. Esta frase la escucho Amparo a un iman musulman en Africa y nos la canto. Eso si con un previo muy animado de sonidos de animales de distinto pelaje que hicieron las delicias de todos, especialmente de los mas peques. La magia continuo con el chascar de muchos dedos. Comenzo entonces a caer gotas del cielo para despertar esperanza, confianza, gratitud, divinas sonrisas y olvidar viejas historias que nos atan. Pues eso: un regalo del cielo.
